SANTA RITA DE CASIA
Rita o Margarita, mística agustina, vivió entre los siglos XIII y XIV. No conocemos ninguna biografía suya hasta 150 años después de su muerte en que aparecen con cierta profusión. Esto explica el que encontremos datos incongruentes y deformados por la tradición popular. Es difícil discernir en los biógrafos aquello que se presenta como historia y aquello que es fruto de la pía conjetura. Coinciden todos en señalar como lugar de su nacimiento la pequeña aldea de Rocca-Porena y en un momento en que el destino político de la República Casia, así como de toda Italia, está en franca crisis. Se atribuye a su nacimiento un carácter milagroso. Sus padres eran estériles y de avanzada edad.

La tradición cuenta que la madre -de edad avanzada- tuvo la visión de un ángel que le manifestó que tendría el gozo de quedarse en cinta y dar a luz una niña a la debería de poner el nombre de Margarita ( del griego "Margarites" ó perla, en relacción a la belleza y a la luminosidad). Ante el asombro de todos los vecinos, la pareja tuvo la niña, que fue bautizada en la iglesia de Santa María della Plebe de Cascia, al no haber pila bautismal en Rocca-Porena.

Nacida de devotos padres, Antonio Mancini y Amata Ferri a los que se conocía como los "Pacificadores de Jesucristo", pues los llamaban para apaciguar peleas entre vecinos. Ellos no necesitaban discursos poderosos ni discusiones diplomáticas, solo necesitaban el Santo Nombre de Jesús, su perdón hacia los que lo crucificaron y la paz que trajo al corazón del hombre. Sabían que solo así se pueden apaciguar las almas.

Nació en Mayo del año 1381, un año después de la muerte de Santa Catalina de Siena. La casa natal de Sta. Rita - Roccaporena- está cerca del pueblito de Cascia, entre las montañas, a unas 40 millas de Asís, en la Umbría, región del centro de Italia que quizás más santos ha dado a la Iglesia (S. Benito, Sta. Escolástica, S. Francisco, Sta. Clara, Sta. Angela, S. Gabriel, Sta. Clara de Montefalco, S. Valentín y muchísimos más).

La santa de lo imposible. Fue una hija obediente, esposa fiel, esposa maltratada, madre, viuda, religiosa, estigmatizada y santa incorrupta. Santa Rita lo experimentó todo pero llegó a la santidad porque en su corazón reinaba Jesucristo.

Su vida comenzó en tiempo de guerras, terremotos, conquistas y rebeliones. Países invadían a países, ciudades atacaban a ciudades cercanas, vecinos se peleaban con los vecinos, hermano contra hermano. Los problemas del mundo parecían mas grandes que lo que la política y los gobiernos pudieran resolver.


Las abejas
Parecía que desde el primer momento de su nacimiento Dios tenía designios especiales para Rita. Según una tradición, cuando era bebé, un día mientras dormía en una cesta bajo la sombra de un árbol al tiempo que sus padres realizaban las labores del campo, abejas blancas se agruparon sobre su boca, depositando en ella la dulce miel sin hacerle daño y sin que la niña llorara para alertar a sus padres. Hasta aquí nada extraordinario si se piensa que podría ser un tipo de abejas sin aguijón. Pero un segador, que se hallaba por los alrededores, se hizo una herida grande con la hoz y corrió a Casia en busca de socorro. Por el camino se encontró con el espectáculo de la pequeña Rita en la cestita y el arrebozo de las abejas en torno a ella. Y he aquí el prodigio: mientras trataba de espantarlas, al instante se le cerró la herida y dejó de sangrar. El hombre gritó el milagro y la noticia corrió por la gente de Roccaporena.

Después de 200 años de la muerte de Santa Rita, algo extraño ocurrió en el monasterio de Cascia. Las abejas blancas surgían de las paredes del monasterio durante Semana Santa de cada año y permanecían hasta la fiesta de Santa Rita, el 22 de Mayo, cuando retornaban a la inactividad hasta la Semana Santa del próximo año. El Papa Urbano VIII, sabiendo lo de las misteriosas abejas pidió que una de ellas le fuera llevada a Roma. Después de un cuidadoso examen, le ató un hilo de seda y la dejó libre. Esta se descubrió mas tarde en su nido en el monasterio de Cascia, a 138 kilómetros de distancia. Los huecos en la pared, donde las abejas tradicionalmente permanecen hasta el siguiente año, pueden ser vistos claramente por los peregrinos que llegan hoy al Monasterio.


Sus Santos Protectores
Muy piadosa, ya despuntaba en ella desde la mas tierna infancia indicios de su vocación religiosa. Con frecuencia acudía al convento de Santa María Magdalena, en la vecina Casia, donde se hallaba una monja pariente suya, o a la iglesia de San Agustín, donde se veneraban las imágenes de tres santos a los que escogió como protectores: San Juan Bautista, San Agustín y San Nicolas de Tolentino. Estos tres santos, insiste la tradición, la llevarán de un modo prodigioso, pasados los años, de la calle al coro del convento.


Matrimonio
Sus padres, sin haber aprendido a leer o escribir, enseñaron a Rita desde niña todo acerca de Jesús, la Virgen María y los más conocidos santos. Rita, al igual que Santa Catalina de Siena nunca fue a la escuela a aprender a escribir o a leer. Santa Catalina le fue dada la gracia de leer milagrosamente por nuestro Señor Jesucristo, para santa Rita su único libro era el Crucifijo.

Ella quería ser religiosa toda su vida, pero sus padres, Antonio y Amata, avanzados ya en edad, escogieron para ella un esposo, Paolo Ferdinando Mancini (joven influyente en la vida política), lo cual no fue una decisión muy sabia. Pero Rita obedeció y contrajo matrimonio hacia los 15 años. Quiso Dios así darnos en ella el ejemplo de una admirable esposa, llena de virtud, aun en las mas difíciles circunstancias.

Después del matrimonio, su esposo demostró ser un bruto, bebedor, mujeriego y abusador ( en el documento sobre su canonización se aceptó el hecho de que a Rita le tocó en suerte "un martirio más que un marido"). Rita le fue fiel durante toda su vida de casada. Encontró su fortaleza en Jesucristo, en una vida de oración, sufrimiento y silencio. Tuvieron dos gemelos, Juan Santiago y Pablo María, los cuales sacaron el temperamento del padre. Rita se preocupó y oró por ellos.

Después de veinte años de matrimonio y oración por parte de Rita, el esposo se convirtió, le pidió perdón y le prometio cambiar su forma de ser. Rita perdona y el deja su antigua vida de pecado y pasaba el tiempo con Rita en los caminos de Dios. Esto no duró mucho, porque mientras su esposo se había reformado, no fue así con sus antiguos amigos y enemigos. Una noche Paolo no fue a la casa. Antes de su conversión esto no hubiera sido extraño, pero en el Paolo reformado esto no era normal. Rita sabía que algo había ocurrido. Al día siguiente, lo encontraron asesinado, sin duda por motivos políticos (en aquella época, Casia era un pais independiente y metido en una guerra civil no declarada entre güelfos y gibelinos, es decir, entre los partidarios de los papas frente a los adictos a los emperadores de Alemania).

Su pena fue aumentada cuando sus dos hijos, que ya eran mayores, juraron vengar la muerte de su padre. Las súplicas no lograban disuadirlos. Fue entonces que Santa Rita, comprendiendo que mas vale salvar el alma que vivir mucho tiempo, rogó al Señor que salvara las almas de sus dos hijos y que tomara sus vidas antes de que se perdieran para la eternidad por cometer un pecado mortal. El Señor respondió a sus oraciones. Los dos padecieron una enfermedad fatal (probablemente la peste). Durante el tiempo de enfermedad, la madre les habló dulcemente del amor y el perdón. Antes de morir lograron perdonar a los asesinos de su padre. Rita estuvo convencida de que ellos estaban con su padre en el cielo.


Entra en la Vida Religiosa
Monasterio de Santa Rita.

Al quedar sola con treinta años, viuda y sin hijos, no se deja vencer por la tristeza y el sufrimiento. Entonces le reverdeció su antígua vocación religiosa. Santa Rita quiso entrar con las hermanas Agustinas de Santa María Magdalena de Cascia, pero no era fácil lograrlo. Le dijeron que no querían una mujer que había estado casada. En realidad, tanto la afinidad política de su marido como la muerte violenta de su esposo dejaron una sombra de duda. Ella se volvió de nuevo a Jesús en oración así como a sus tres protectores. Ocurrió entonces un milagro. Una noche, mientras Rita dormía profundamente, oyó que la llamaban ¡Rita, Rita, Rita! esto ocurrió tres veces, a la tercera vez Rita abrió la puerta y allí estaban San Agustín, San Nicolás de Tolentino y San Juan el Bautista del cual ella había sido devota desde muy niña. Ellos le pidieron que los siguieran. Después de correr por las calles de Roccaporena, en el pico del Scoglio, donde Rita siempre iba a orar sintió que la subían en el aire y la empujaban suavemente hacia Cascia. Se encontró arriba del Monasterio de Santa María Magdalena en Cascia. Entonces cayo en éxtasis. Cuando salió del éxtasis se encontró dentro del Monasterio, ante aquel milagro las monjas Agustinas no pudieron ya negarle entrada. Es admitida y hace la profesión ese mismo año de 1417, y allí pasa 40 años de consagración a Dios.


Más Pruebas
Durante su primer año, Rita fue puesta a prueba no solamente por sus superioras, sino por el mismo Señor. Le fue dado el pasaje de la Escritura del joven rico para que meditara. Ella sentía en su corazón las palabras, ¡Si quieres ser perfecta!

Un día Rita fue puesta a prueba por su Madre Superiora. Como un acto de obediencia, Rita fue ordenada a sacar agua del pozo y regar cada día una planta muerta. Rita lo hizo obedientemente y de buena manera. Una mañana la planta se había convertido en una vid floreciente y dio uvas que se usaron para el vino sacramental. Hasta este día sigue dando uvas a su tiempo, que son de un sabor especial y maduran en Noviembre.


Amor a la Pasión de Cristo
Rita meditaba muchas horas en la Pasión de Cristo, meditaba en los insultos, los rechazos, las ingratitudes que sufrió en su camino al Calvario

Durante la Cuaresma del año 1443 fue a Cascia un predicador llamado Santiago de Monte Brandone, quién dio un sermón sobre la Pasión de Nuestro Señor que tocó tanto a Rita que a su retorno al monasterio le pidió fervientemente al Señor ser participe de sus sufrimientos en la Cruz. La tradición nos cuenta que Rita "se arrodilló ante un Crucifijo y le rogó, con abundantes lágrimas, ardientes olegarias y encendidas palabras que le salían de su corazón, le concediese la gracia de sentir y probar en su cuerpo un dolor semejante al que sintió Cristo de una de las espinas de su corona. Y mereció ser escuchada, ya que en medio de la frente sintió un dolor agudo de las punzantes espinas de tal manera que se le formó una herida que acabaría en llaga, la cual le duraría toda la vida". Así pues, la Iglesia reconoce que recibió las estigmas y las marcas de la Corona de Espinas en su cabeza. A la mayoría de los santos que han recibido este don, les hace que exuden una fragancia celestial. Las llagas de Santa Rita, sin embargo exudían olor a podrido, por lo que debía alejarse de la gente.

Por 15 años vivió sola, lejos de sus hermanas monjas. El Señor le dio una tregua cuando quiso ir a Roma para el primer Año Santo. Jesús removió la estigma de su cabeza durante el tiempo que duró la peregrinación. Tan pronto como llegó de nuevo a casa la estigma volvió a aparecer y teniéndose que aislar de nuevo.

En su vida tuvo muchas llamadas pero ante todo fue una madre tanto física como espiritualmente. Cuando estaba en el lecho de muerte, le pidió al Señor que le diera una señal para saber que sus hijos estaban en el cielo. A mediados de invierno recibió una rosa del jardín cerca de su casa en Roccaporena. Pidió una segunda señal. Esta vez recibió un higo del jardín de su casa en Roccaporena, al final del invierno.

Los últimos años de su vida fueron de expiación. Una enfermedad grave y dolorosa la tuvo inmóvil sobre su humilde cama de paja durante cuatro años. Ella observó como su cuerpo se consumía con paz y confianza en Dios.



Las Rosas de Santa Rita
El último invierno antes de su muerte, Rita le pidió un imposible a una pariente suya y vecina de Roccaporena, y fue que en su viejo huerto habían florecido una rosa y unos higos. ¿Se los puede traer?. La parienta, escéptica, piensa que Rita delira. Pero al volver a Roccaporena y pasar por delante del huerto, ve con asombro que en aquel crudo invierno habia florecido una rosa y que la higuera había dado unos higos. Ella los aceptó sonriente como don de Dios.

Muerte de la santa
Santa Rita recorrió el camino de la perfección, la vía purgativa, la iluminativa y unitiva. Conoció el sufrimiento y en todo creció en caridad y confianza en Dios. El crucifijo es su mejor maestro. Es en almas puras como la de ella que Dios puede hacer portentos sin que por ello se desenfrenen y caigan en el orgullo espiritual. Al morir la celda se ilumina y las campanas de Cascia tañen solas por el gozo de un alma que entra al cielo.

Su muerte a sus 76 años, acaecida el 22 de Mayo de 1457, fue su triunfo. La herida del estigma desapareció y en lugar apareció una mancha roja como un rubí, la cual tenía una deliciosa fragancia. Debía haber sido velada en el convento, pero por la muchedumbre tan grande se necesitó la iglesia. La gente se agolpó al convento a pagar sus últimos respetos. Innumerables milagros tuvieron lugar a traves de su intercesión, y la devoción hacia ella se extendió a lo largo y a lo ancho. El cuerpo de Santa Rita fue conservado perfecto por varios siglos y siguió dando una fragancia dulce que permaneció allí y nunca desapareció. Por eso, nunca la enterraron. El ataúd de madera que tenía originalmente fue reemplazado por uno de cristal en 1745 y ha estado expuesta para veneración de los fieles desde entonces. Desde 1930 es venerada en la actual Basílica-Santuario. Cuando su cuerpo fue exhumado, se halló intacto e incorrupto. Casi dos siglos después de su muerte, un documento latino, ratificado por los delegados que examinaron el cuerpo de santa Rita, declara que "el cuerpo, vestido con el hábito agustiniano, aparece tan íntegro como si la santa estiviese muerta recientemente. La carne es blanca y en parte alguna consumida, con la frente, los ojos, los párpados, la nariz, la boca, el mentón y toda la cara tan bien dispuesta y entera como de persona muerta en el mismo día. Incluso las manos de la santa son blancas e intactas, así como los pies".

Multitudes todavía acuden en peregrinación a honrar a la santa y pedir su intercesión ante su cuerpo que permanece incorrupto. León XIII la canonizó en 1900. Se cuenta que en la ceremonia de beatificacion del 16 de junio de 1628 por Urbano VIII, el cuerpo de la Santa se elevó y abrió sus ojos.


Casia, lugar de peregrinación.
Por los numerosos hechos extraordinarios ocurridos en su vida y a raíz de la muerte, se convirtió Casia muy pronto en lugar de peregrinación, al mismo tiempo que la devoción popular fue extendiéndose, no sólo a Italia, sino a todo el mundo. Su cuerpo permanece incorrupto en Casia en el rico Santuario dedicado recientemente a su nombre. Por los muchos obstáculos que tuvo que superar, se la invoca con el título de «abogada de los imposibles». El distintivo de su devoción son las rosas, fundándose en la tradición que refiere el hecho prodigioso de las preciosas rosas halladas en enero en el huerto de Rita horas antes de su muerte. Fue beatificada el l6 de junio de 1628 por Urbano VIII en la iglesia de San Agustin de Roma, que siendo Cardenal había intervenido en la restauración del monasterio de Casia. Canonizada el 24 mayo 1900. Su fiesta se celebra el 22 de mayo.

Los "lugares santos" de santa Rita se centran en Cascia y Roccaporena, en la Umbría italiana, que fue donde vivó y murió esta monja agustina. El peregrino puede visitar los siguientes lugares:

En Casia ( o Cascia), se halla el monasterio de Santa María Magdalena, donde vivió durante 40 años. Se puede visitar un claustro de 1400, el coro donde apareció "transportada", los huecos donde viven las abejas, la celda de Santa Rita, la parra que aún da uvas y el sarcófago donde fue sepultada primeramente. Tambien está un fresco del 1300 dedicado a Cristo en la cruz en el lugar donde Rita fue traspasada por una espina del Crucificado.

Junto al monasterio se levanta la moderna Basílica-Santuario de Santa Rita. Se erigió entre 1937 y 1947. Es una mezcla de estilo bizantino y románico y en ella se venera el cuerpo incorrupto de la santa, en una urna de cristal y plata, obra de Armando Brasini. Es lugar de peregrinación de miles de fieles durante todo el año. Emocionante es la noche anterior al 22 de mayo, cuando se celebra la fiesta de la Luminaria, con la ascensión de miles de antorchas sobre Casia y las colinas circundantes. Y ya de mañana, la llegada a la basílica del Cortejo Histórico de Casia con sus tradicionales trajes del 1400 y representaciones de la vida de Rita. En ése mismo día 22, en la plaza del santuario se procede -al mediodia- a la bendición de las rosas. La fiesta culmina con una solemne celebración eucarística.

En Roccaporena, a 6 Kms de Cascia, se puede visitar el pueblo natal, con su casa y los lugares de su niñez y juventud. La casa de Santa Rita, donde nació, ha sido transformada en una capilla, desde 1630 por el cardenal Fausto Poli, que fue quien patrocinó su beatificación. Tambien se puede visitar el Lazareto, donde Rita pasó mucho tiempo cuidando enfermos. Aún está la iglesia de San Montano de Roccaporena, lugar donde se desposó Rita; junto a ella se construyó en 1946 un pequeño santuario entorno a la santa. En él se encuentra, en una bonita urna de cristal y bronce, un manto de piel que perteneció a la santa. Y por último, el famoso Huerto de Rita, tambien llamado Huerto de los Milagros, donde en el crudo y frío invierno de 1447 flrecieron unas rosas y unos higos que ella había pedido. En éste huerto se levanta hoy un monumento de bronce, realizado por el escultor Rodolfo Maleci, que representa el milagro de la rosa. Al final del pueblo se encuentra la Casa del Peregrino, moderna instalación para albergar a los fieles. El propio pueblo está dominado por una roca, llamada Escollo de Santa Rita, pico rocoso y soberbio, donde la santa se retiraba a orar. Un sendero con viacrucis conduce a lo alto, donde en 1919 fue construida una capilla dedicada a Santa Rita.


Testimonio personal de un jóven sacerdote español
La Basílica de Santa Rita, en Cascia.

" En una peregrinación a Cascia, rezaba ante el cuerpo incorrupto de la santa. La basílica estaba repleta, yo pensaba en el amor de Santa Rita a la Pasión de Jesús. Ese amor ha dado tanto fruto que, mas de 500 años después de su muerte, es capaz de atraer a multitudes al Señor. Le pedí que me diera la gracia de ser un buen sacerdote, comprender el carisma y la misión que Dios quería para mi y llevar a muchas almas al cielo. En ese momento, la Madre Adela, que también oraba por mí, vio que en el suelo, entre mis pies, descansaba un fresco pétalo de rosa. Miré a mi alrededor y no pude ver de donde pudiese provenir. El pétalo tenía una hermosa e intensa fragancia".

Para comprender el significado de este evento, hay que saber que Sta. Rita está asociada a las rosas por el don que Dios le concedió a su rosal de producir hermosas rosas en pleno invierno. Sin duda Santa Rita, continúa intercediendo por nosotros.
SU VIDA